En la charla online organizada por Dircom Castilla y León, el autor del libro, La nueva desinformación. Veinte ensayos breves contra la manipulación, afirmó que tenemos un problema «cuando los organismos oficiales y los medios de comunicación tradicionales tratan de reafirmarse en sí mismos como la información verdadera y también cuando la desinformación forma parte de la agenda de contenidos de estos medios».
Óscar Campillo, presidente de Dircom Castilla y León y director general de Comunicación y Relaciones Institucionales de Vocento, condujo la sesión en la que presentó al ponente como una persona rigurosa, inquieta y serena, «admiro de él la calma, un requisito muy importante para desarrollar nuestra profesión en la actualidad».
Para Ignacio Jiménez, Doctorado cum laude en Ciencias de la Información y con larga trayectoria en el mundo de la comunicación, es preciso abordar la dimensión del fenómeno de la desinformación como algo crónico, se puede vivir con ello generando el tratamiento adecuado para llevar una vida más o menos normal, pero hay que mantenerlo a raya para evitar la desestabilización.
En su opinión, se trata de algo muy antiguo, un arte que siempre se ha utilizado para socavar al contrario en momentos de confrontación política o bélica. El modelo tradicional de comunicación emisor-canal-receptor sigue vigente aunque con aceleradores en toda la cadena y con un gran cambio, la multiconexión, «por primera vez hay más canales que emisores incluso que receptores si se cuenta con los bots, lo que constituye un rompecabezas para empresas, marcas, productos y consumidores».
La desinformación adopta un nivel de crecimiento exponencial nunca antes visto. «Es más fácil -añadió- que alguien comparta un contenido falso cuando ve reafirmada su posición ideológica que cuando sucede lo contrario y éste es uno de los puntos clave del proceso de desinformación que vivimos ahora». Ofreció algunos datos como la existencia de más de 5.000 millones de usuarios de dispositivos móviles que se incrementarán en un 2,4 % a finales de 2020 o los más de 3.800 millones que utilizan las redes sociales.
Ante este panorama, las empresas se sienten arrolladas por olas de desinformación y han sentido miedo de enfrentarse al ruido generado. «La desinformación se nutre del silencio, hay que salir a hablar, el rumor es el inicio de la desinformación y debe atajarse», aseguró.
Como solución, el dircom de Endesa propone relativizar los contenidos y desconfiar si proviene de un lado que tiene intereses, «la suma del esfuerzo personal trabajando en formar criterios y la tecnología nos ayudarán a paliar sus efectos».